Posteado por: Héctor Salvador | 3 enero 2011

Clásico baño

Roger Grimau, conduciendo un balón ante Pablo Prigioni.

El del pasado jueves era el décimo enfrentamiento entre el Regal Barça y el Real Madrid desde que Ettore Messina se hizo cargo del equipo blanco. Parecía que en esta ocasión el equipo dirigido por el italiano le haría sombra a su eterno rival, ya que llegaba al choque como líder de la ACB. Además, los culés no pasaban por su mejor momento de forma y presentaban las bajas de Mickael y Basile, además de a un Navarro todavía renqueante de su última lesión. Sin embargo, se repitió el guión de los partidos precedentes.

El Real Madrid no dio la cara y salió vapuleado del Palau por un Barça que le ganó en todas las facetas del juego. Al final “sólo” fueron 20 los puntos de diferencia, aunque hubo una máxima de 26 a poco del final. Con Messina en el banquillo, el conjunto azulgrana ha logrado la victoria más amplia ante su eterno rival (89-55, en la semifinal de la Supercopa de este mismo curso) y el triunfo con una mayor diferencia en cancha merengue (57-79, en un partido correspondiente a la fase regular de la Liga ACB 09/10). De los diez partidos que el entrenador italiano ha jugado contra el Barça, sólo ha sido capaz de ganar uno. Se trata del segundo de la serie de los cuartos de final de la pasada Euroliga, aunque fue una victoria estéril.

La temporada pasada Messina se cansó de decir que el Barça era un equipo hecho y que su Madrid era un proyecto a largo plazo al que aún le faltaba tiempo. Parecía un discurso lógico, ya que los azulgrana mantenían gran parte del bloque que ganó la Liga ACB en 2009, mientras que los blancos partían prácticamente desde cero. Pero el tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar y el técnico italiano ha quedado en evidencia.

Haciendo una analogía con el fútbol, Messina cumple con el perfil Mourinho. A ambos se les fichó para ganar títulos y para acabar con el dominio de su eterno rival, avalados como los mejores entrenadores de Europa. A ambos se les dio lo que pidieron a base de talonario. Y a ambos no les han ido las cosas del todo bien. Eso sí, el italiano ya lleva año y medio en el banquillo y aún se espera una reacción de su equipo. El portugués, en cambio, apenas lleva media temporada y todavía aspira a los tres títulos pese al ridículo del Camp Nou. Ahora bien, creo que otros entrenadores de un perfil más bajo (léase Joan Plaza o Manuel Pellegrini), ya habrían sido destituidos de su cargo después de las palizas que les inflingió su eterno rival.

El 2010 acabó con dos clásicos (el de basket y el de fútbol) que reflejaron la superioridad del Barça durante todo el año, con dos baños que ya vienen siendo clásicos. El del Regal Barça fue el primer regalazo de reyes anticipado para la afición culé.

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